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El Salto de Tequendama

Por Redacción | Categoría Recomendado | Mayo, 2015

 

Saliendo por la auotpista sur de Bogota podemos encontrarnos con uno de los patrimonios ambientales más importantes de la región y del país, lugar que fuera sitio sagrado para los muiscas y territorio de visita obligada para la sociedad capitalina de los años 20, además de esperanza ecológica del siglo XXI. El Salto de Tequendama, como popularmente es conocido, es una cascada natural de unos 157 metros de altura sobre un abismo rocoso. Se halla en una región poblada de neblina permanente. Pertenece al municipio de Soacha, parte de sus aguas, también son alimentadas por el rebose de la Represa del Muña.

El Salto del Tequendama
es una cascada natural de Colombia, según un mito muisca, se formó por acción divina para evacuar las aguas que inundaban la sabana de Bogotá. Algunos estudios señalan que esto pudo haber ocurrido efectivamente, y que pudo darse en un corto lapso. Parte de encanto de este lugar, es sus historias trágicas que guarda, ya que muchos eligieron este sitio para acabar con sus vidas, saltando al vacío. Dicha situación da pie a cientos de historias de fantasmas y almas en pena. Muchos turistas, curiosos y viajeros andantes reafirman haber visto espectros rondar el hotel.

Muy cerca de las cataratas se encuentra el Hotel del Salto abierto en 1924 y cerrado en 1990 por las constantes historias y mitos trágicos que se crearon sobre el hotel y sus alrrededores, creando una atmósfera de temor e inseguridad. Este hotel solía hospedar a los más representativos personajes de la élite colombiana. Después, funcionó como un terminal de ferrocarril, luego como un restaurante y ahora, gracias al trabajo de arquitectos y amantes de la historia, funciona como un museo. Desde hace trece años la Fundación Ecológica El Porvenir se ha empeñado en la tarea de recuperar las áreas naturales que circundan al salto, así como en la restauración de la casona.

Una descripción bastante importante de su historia es la que hizo el naturalista Humboldt quien lo midió con un barómetro, calculando su altura en 185 metros (Ver referencia). En años anteriores, aproximadamente hasta mediados del siglo xx abajo de la cascada había flora y fauna que hoy se han perdido por la contaminación.