Turismo

Un viaje en el tren de la Sabana

Por Angela Granados | Categoría Turismo | Marzo, 2015

 

Viajando en el tren de la Sabana 
Una manera diferente de ver Bogotá

Después de 27 años de habitar Bogotá, decidí la noche anterior montarme al tren de la sabana; y aunque no prepare mi viaje, llegue sin las boletas y un poco tarde... me ENCANTO! Estando ya en La Estación de la Sabana ubicada en la calle 13 No. 18-24 me enteré que se recomienda llegar a las 8:00 a.m., para tener tiempo de tomar fotos a los autos antiguos de la policía, los objetos relacionados a la historia de los trenes en Colombia y para también comer un típico desayunito santafereño. 

 

Muy a las 8:30 la bocina del tren resuena por toda la estación informándoles a los pasajeros que el recorrido está a punto de iniciar. Y es que uno se transporta a los viejos tiempos, esos que uno solo conoce en fotografías o le cuentan los abuelos; porque yo me sentí en los 20's, vestida con sombrero como las señoras de la época, sacando la mano o el pañuelo por la ventana. Para los que no lo saben, la estación de La Sabana se inauguró en 1917 y dejo de funcionar oficialmente en el 91. Y no puedo negar que me emocione cuando el tren hecho a andar y vi la misma Bogotá que ya conozco pero con ojos diferentes, con ojos de nostalgia, de frustración y hasta rabia por lo que hemos perdido y tan absurdamente descuidado.  

El tren turístico hace un recorrido por toda la sabana de Bogotá atravesando la ciudad más rápido que el Transmilenio. Lo juro!. Tiene una capacidad para 500 pasajeros aproximadamente, las ventanas son amplias, las sillas son cómodas y de diferentes colores, algunos grupos musicales amenizan el viaje y hasta comidita a muy buen precio puede adquirirse. El encantador recorrido pasa por el centro comercial Gran Estación, el estadio El Campin, Usaquén (donde hay otra estación y hace una breve parada) y todo el norte por la avenida 9na, en fin, un paseo tranquilo y sin los apuros de la urbe, donde grandes y chicos se divierten por igual.

 

La locomotora a vapor o diesel, dependiendo de cual le toco hace una parada en La Caro, después de haberle deleitado la vista con una hermosa e imponente Sabana bogotana llena de todos los verdes, cultivos, vacas, caballos, ovejas y hasta fincas futboleras. Luego se llega a la estación de Zipaquirá a las 11:30 a.m , en el que se ofrecen dos opciones: la primera es abordar autobuses que lo llevan a un tour extra a las minas de sal de Nemocón o a la Catedral de sal de Zipaquirá, o como yo recorrer por una hora la ciudad en la compañía de expertos guías.

Después de un rato la locomotora parte rumbo a Cajicá donde hace una parada técnica de 2 horas para almorzar, tomarle fotos al tren, subirse en la parte de adelante y pretender tocar la bocina, tomarse un selfie, pasear por el pueblo, estirar las piernas, para finalmente tomar rumbo hacia Bogotá donde arribamos casi a las 6:00 p.m. Al llegar a mi conclusión del día: el Tren de La Sabana es en definitiva un viaje hermosamente nostálgico.